Cuando las pantallas y los videojuegos mandan más que tu hijo
Acompaño a familias cuando el móvil, los videojuegos o las redes han dejado de ser una herramienta para convertirse en el centro de las tensiones de casa. Trabajamos el sistema entero, no solo al niño.
Pedir primera visita
Qué es un uso problemático de pantallas
No toda hora de pantalla es un problema. Hablamos de uso problemático cuando la conducta empieza a mandar más que la persona: condiciona el sueño, el humor, los estudios y las relaciones, y cualquier intento de ponerle un límite acaba en conflicto.
El móvil, los videojuegos, las apuestas, la pornografía o las compras compulsivas comparten un mismo patrón: ofrecen un alivio rápido que, con el tiempo, deja a la persona —y a la familia— con menos margen.
Señales de alerta que veo a menudo
- Reacciones desproporcionadas (enfado intenso, angustia) al retirar el dispositivo.
- El sueño, las comidas o los deberes giran alrededor de la pantalla.
- Pérdida de interés por actividades que antes le gustaban.
- Secretismo o mentiras sobre el tiempo de uso.
- Aislamiento de la familia y de los amigos presenciales.
Que aparezcan una o dos señales puntuales no significa que haya un problema. Lo importante es el patrón y cuánto está sufriendo la familia.
Por qué no trabajo solo con el niño
La pantalla casi nunca es el problema de fondo: es donde se hace visible algo del sistema —aburrimiento, ansiedad, conflicto, falta de alternativas—. Por eso trabajo con los padres y con las dinámicas de casa, no solo con quien tiene el móvil en la mano. A veces, además, hay un diagnóstico reciente o una crisis familiar debajo.
Cómo es el acompañamiento
Empezamos con una primera llamada gratuita de 15 minutos para ver si encaja. A partir de ahí, sesiones online en catalán o castellano, trabajo con los padres y acuerdos realistas que podáis sostener. Si hace falta, me coordino con la escuela o derivo a otros profesionales de confianza.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad tiene sentido pedir ayuda?
No hay una edad única. Trabajo con niños, adolescentes y jóvenes adultos. Lo que marca el momento de pedir ayuda no es la edad, sino el malestar de la familia y cuánto condiciona la conducta el día a día.
¿Hay que quitar las pantallas del todo?
No. El objetivo no es prohibir, sino recuperar el control y el criterio. Retirar todo de golpe suele aumentar el conflicto. Buscamos acuerdos sostenibles para vuestra familia real, no para una familia ideal.
¿Esto es una adicción?
Prefiero no empezar por la etiqueta. Hablamos de conductas con potencial adictivo. Lo útil no es el diagnóstico, sino entender qué función cumple la pantalla en vuestro sistema y qué la sostiene.
¿Las sesiones son online?
Sí, la consulta es online, en catalán o castellano. Si hace falta coordinar con la escuela u otros profesionales, o derivar, lo hago.
